La equidna de hocico corto habita en las colinas de Adelaida, en Australia, una región que combina bosques densos y claros rocosos donde este animal puede moverse con tranquilidad. Su cuerpo cubierto de espinas y su curioso hocico alargado la convierten en una criatura inconfundible dentro de la fauna australiana. La equidna se desplaza con calma entre raíces, piedras y arbustos, y suele mostrarse reservada ante cualquier perturbación. Cuando percibe peligro, excava con rapidez y presiona el cuerpo contra el suelo, dejando solo las espinas expuestas para protegerse. Esta estrategia le permite mantenerse a salvo sin necesidad de huir.