Dos lobos grises cruzan el matorral del Parque Nacional de Yellowstone, en Wyoming (Estados Unidos), donde viven algunas de las manadas mejor estudiadas del mundo. Y esa palabra, manada, describe en realidad una familia: un grupo emparentado que caza en equipo, defiende su territorio y saca adelante a las crías del año. Su pelaje denso les permite aguantar inviernos extremos, y su oído y su olfato los convierten en cazadores extraordinarios.