Los osos pardos del Parque Nacional y Reserva del lago Clark, en Alaska (Estados Unidos), viven ahora su temporada de comidas copiosas. En octubre aprovechan todo lo que queda disponible, desde peces y juncias hasta bayas, raíces y almejas, porque cada gramo cuenta: algunos superan los 450 kilogramos antes de meterse en la osera, y esa grasa es lo único que los sostendrá durante un invierno sin comer ni beber.